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El mundo actual es tan práctico y cambiante que en cuestión de vestimenta casi todos queremos sentirnos cómodos y no perder tiempo en elegir un atuendo. Compañías internacionales permiten a sus empleados utilizar looks más casuales que, en muchas ocasiones, ni siquiera es un look business casual sino que la gente se presenta totalmente informal, con jeans, camisetas y tenis; la misma vestimenta que utiliza el fin de semana para salir con amigos.

El elemento importante que me gustaría tratar no es el vestir casual. Eso me parece adecuado si la empresa quiere proyectar una imagen fresca e informal. Lo interesante es saber vestir de manera casual y proyectar una imagen accesible y a la vez profesional.

¿Con corbata o sin corbata? Esa es la cuestión

Con cada vez mayor frecuencia vemos empresas que han eliminado el uso de corbata entre su equipo de trabajo. Esta prenda es un elemento de la vestimenta profesional que transmite formalidad pero también rigidez. Podríamos decir que es una especie de yugo que separa el razonamiento y el intelecto de los sentimientos y el corazón. La manera tradicional de hacer negocios se basa en decisiones hechas con el intelecto y nuestra preparación; por el contrario, la nueva forma de hacer negocios toma en cuenta nuestras capacidades y profesionalismo, pero también otorga gran importancia a nuestra intuición y a los sentimientos que puede provocar en nosotros algún nuevo proyecto y son determinantes en las decisiones que tomemos.

¿Cuáles son las prendas imprescindibles del business casual?

Hay tres prendas que no deben faltar en tu guardarropa casual de negocios:

  1. Saco o blazer. Es una prenda que da formalidad y presencia de inmediato. Cualquier atuendo se favorece con un saco de excelente calidad, con el corte ideal a tu tipo de figura. Para un look casual de negocios recomiendo que el saco o blazer no sea demasiado estructurado o rígido para que puedas utilizarlo hasta con jeans.
  2. Camisa formal. La mejor inversión en el guardarropa son las camisas. Son prendas que dan poder a tu atuendo, en especial si son blancas. El cuello y los puños deben estar en perfecto estado; de no ser así, es momento de cambiarlas.
  3. Jeans y pantalones semi-formales. La elección de estas prendas es muy importante, en particular los jeans. Como regla general, mientras más claros, más informales; por eso te sugiero elegir los de color oscuro para tu look casual de negocios. Los pantalones de gabardina de algodón, también llamados «chinos», son una buena opción. Tener algunos pantalones formales de lana ligera en colores básicos siempre es una buena inversión.

Para complementar el look, cuida siempre la calidad de tus accesorios como zapatos, cinturones y relojes. Estos pueden hacer o deshacer cualquier atuendo.

Es cierto que la vestimenta debe ir de acuerdo con los tiempos actuales, pero creo firmemente que la elegancia es un atributo atemporal que agrada a la vista y se agradece. Un hombre bien vestido jamás pasará de moda ni estará fuera de lugar. Un hombre elegante es aquel que sabe vestir según el tipo de escenario donde se presente, ya sea casual o formal, el tipo de evento, la hora del día y demás factores. Por lo regular un hombre que sabe vestir y cuida su apariencia, presta la misma atención a casi todos los aspectos de su vida: a su trato con las demás personas, a la presentación de sus proyectos profesionales, a su manera de comer y de platicar, a su lenguaje corporal; en pocas palabras, a su manera de vivir.

En mi trayectoria como asesora de imagen he constatado en muchas ocasiones lo que un buen guardarropa puede hacer por un hombre. Puedo decirte que el primer cambio que se percibe es en la actitud. De inmediato puedo ver hombres más sonrientes y contentos con lo que ven en el espejo. Es cierto que un buen guardarropa no puede, por sí solo, garantizar tu éxito profesional; lo que sí puede aportarte es una mayor seguridad en ti mismo. Al hacerte sentir que estás adecuadamente vestido, tendrás un motivo menos por el cual preocuparte al momento de exponer tus ideas en alguna reunión y podrás concentrarte en lo verdaderamente importante. Un buen atuendo resalta tu profesionalismo, experiencia y capacidades.

Por último, afirmo que el buen vestir refleja el cuidado y respeto que tienes por ti mismo, por las personas que te rodean y, en muchos casos, por la compañía que representas.

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