La tierra, la nueva tendencia.

La tierra, la nueva tendencia.

El planeta Tierra. Nuestro único hogar. No hay plan B. Estas son frases que en la actualidad se escuchan a todas horas, por todas las edades y por todos los países del mundo. El famoso global warming es un tema que nos acecha día y noche. Que si cambiamos de combustibles a energía sustentable; que si dejamos de usar bolsas de plástico o si prohibimos el uso de los popotes. Estas son preocupaciones con las que vivimos a diario.  Sin embargo, lo que muy pocos saben es que la industria de la moda es una pieza clave de este rompecabezas en el que vivimos para resolver la lucha contra reloj que tenemos para salvar, literalmente, a nuestro planeta.

Se comprobó que la industria de la moda genera 4% del desperdicio total del mundo. En otras palabras, este es el segundo sector más contaminante que existe, pues genera 1.2 billones de toneladas en efecto de gases de invernadero.

Es aquí donde héroes poco conocidos ya son todos unos expertos en ejemplificar cómo volverse más eco-friendly. La pionera Stella McCartney fundó su casa de moda en 2001 y desde su comienzo dictó que su marca iba a ser completamente vegetariana; es decir, no hace uso de ningún tipo de cuero o pieles de animales en su línea. En sus 17 años en conjunto con el grupo Kering, con el cual compartía la propiedad de la marca hasta hace unos meses, se implementaron constantes cambios para seguir mejorando la sustentabilidad de sus productos. Dado su inmensurable éxito, al día de hoy varias empresas han empezado a seguir los pasos de McCartney.

Por otro lado, gracias a la creciente presión de los jóvenes millennial, activistas y otros grupos, los gigantes de la industria han estado al fin tomando acciones sobre cambios orientados a reducir su impacto ambiental. En septiembre de este año el CEO de grupo Kering, François-Henri-Pinault, decidió impulsar la iniciativa formada por el presidente francés Emmanuel Macron de invitar y firmar en el G7 Summit el Fashion Pact: un nuevo acuerdo al que marcas prestigiadas como Chanel, Gucci y Nike se comprometen a alinearse con los targets de otras industrias y gobiernos para lograr tres principales desafíos. El primero es eliminar por completo el efecto invernadero para el 2050. El segundo es restaurar la biodiversidad que se ha perdido alrededor del mundo en los últimos años, con un enfoque principal en restaurar los ecosistemas y proteger las especies en peligro extinción. El tercero es preservar los océanos, principalmente mediante la reducción de los plásticos de un solo uso. Para lograr estos objetivos, las marcas tendrán que hacer cambios radicales en toda su producción y distribución.

Por todo lo anterior es necesario reconocer a las marcas que desde su fundación se han enfocado en crear cada una de sus piezas con la conservación del medio ambiente en su ADN. Reformation es una de ellas. Esta marca calcula exactamente el impacto ambiental que tendrá la producción de cada una de sus prendas. Desde el monóxido de carbono hasta la cantidad de agua, Reformation te informa en su sitio electrónico todo lo que se necesitó y se ahorró para crear sus productos.

Patagonia, líder en ropa para actividades como acampar, escalar y esquiar, es reconocida como una de las mejores en la industria entera pues elabora todos sus artículos con la ética ambiental más alta. Solo usa textiles que estén certificados por provenir de una cadena que ha sido supervisada para que no tenga ningún impacto ambiental y no afecte a los animales en forma alguna. Por último está Levi’s. Estos famosos jeans se han vuelto mucho más eco-friendly y su producción ha logrado crear una línea entera llamada Water<Less collection, la cual consume 96% menos agua que los 2,000 galones que requiere un solo par de jeans convencionales.

Estos son algunos ejemplos de muchas marcas que cada día hacen un esfuerzo por mejorar el planeta y enseñar a otras marcas y empresas en general que sí se puede tener conciencia ambiental y tener un negocio lucrativo. Solo hace falta que los empresarios  quieran y hagan el esfuerzo de cambiar. Es más: si la industria de la moda no se une a la lucha para preservar el único planeta que tenemos, entonces es casi imposible que esto se logre.

 

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