Vivimos tiempos muy difíciles y cuidar de nuestra salud emocional y mental requiere compromiso, confianza y sobre todo, inversión de tiempo. Siempre es bueno hacer un recuento de nuestros hábitos y cambiar alguno que otro que nos sume a nuestra autoestima, y aquí te damos algunos ejemplos:

Terapia

Al contrario de lo que muchos dicen: “eso es para locos”, es una práctica de lo más sana ya que se trata de enfocarte en ti, en algunos problemas, pasado y futuro. Es un momento donde puedes desenmascarar viejos miedo y enfrentarlos con la verdad. Eso sí, debes de estar lista y decidirlo por ti misma, ya que en ese momento, tendrás que ser honesta cuando vayas para poder sanar y mejorar tu salud mental y sobre todo, emocional.

Escenarios Negativos

Evita ponerte a pensar en los peores y más catastróficos escenarios, ya que la batalla mental que tendrás no solo te desgastará si no que provocará que dudes de tus decisiones o te presiones al elegir lo que es mejor para ti. Siempre dirige tu mente y tus pensamientos a situaciones reales.

Enfoque

Aunque se tiene la idea de que las personas multitask son lo de hoy, es un error. Tu mente debe de enfocarse en una sola cosa para poder entregar lo mejor de ti, ya sea a nivel laboral o personal. Si haces de todo, al mismo tiempo, solo pasarán dos cosas: Quedarás exhausta y no disfrutarás lo que haces.

Ejercicio

No veas el ejercicio como una tortura. El ejercicio provoca miles de beneficios, aumenta el metabolismo, el cerebro se activa y se concentra, tu mente se despeja de los pensamientos negativos, las hormonas de felicidad son liberadas y además te sentirás fabulosa.

Descansa

Todo el tiempo estamos corriendo y siempre estamos ocupados, el salir a tu horario y escoger dormir en lugar de ir de fiesta, también es parte del amor propio. Tu cuerpo merece un buen descanso tras el día ajetreado que vives. Creenos, cuando despiertes a la mañana siguiente todo tu ser te lo agradecerá.

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