Ambas palabras se han escuchado con mayor frecuencia conforme pasan los tiempos, y aunque son estados de la menta son muy distintos uno del otro. Aquí te explicamos las diferencias y algunos de los síntomas más comunes.

Depresión

La forma más sencilla de explicarla es que solo estás pensando en tu situación actual y sientes una gran tristeza, lo cual te puede afectar de manera muy significativa, ya que pierdes la motivación de realizar tus actividades diarias e incluso las más cotidianas como comer, dormir o trabajar.

Algunos de sus síntomas son:

  • Una enorme tristeza y desesperanza ante el día a día.
  • Siempre tienes sueño y te sientes con falta de energía.
  • Comes demasiado o tienes falta de apetito.
  • Malestar estomacal, dolor de cabeza y aunque vayas al médico, no pareces mejorar.
  • Pérdida de interés en las acividades que más amabas.

Ansiedad

Todos tenemos alguna preocupación de vez en cuando, lo terrible es cuando esa preocupación se transforma al extremo y te hace sentir nervioso por todo, incluso el futuro. Te la vives pensando en qué pasará e incluso puedes crear situaciones que no existen y eso te hacer sentir mucho más nerviosa.

Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Hasta los temas más simples te preocupan.
  • Perdida de sueño y apetito.
  • Te sientes intranquila todo el tiempo.

Aunque estos son los algunos síntomas, son diagnósticos que no debemos tomar a la ligera y lo más recomendable es buscar a un experto en salud para que pueda explicarte de mejor manera los síntomas y ayudarte a aliviarlos.

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