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BRANDON PENICHE: EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

Es un destacado actor y conductor mexicano, reconocido como uno de los talentos más sólidos y versátiles de su generación. Con una trayectoria construida a base de disciplina, preparación y una profunda pasión por la actuación. Actualmente, lo podemos ver interpretando a Genaro en Doménica Montero, demostrando una vez más su capacidad para reinventarse en cada proyecto.

 

Brandon, mirando atrás, ¿cómo recuerdas tus primeros pasos en el medio y qué fue lo más difícil al iniciar tu carrera con un apellido que forma parte de una dinastía actoral?

Cuando recuerdo, digo, cuando inicié y todo, obviamente al principio lo más complicado eran los prejuicios. Ser hijo de alguien reconocido es complicado, porque inconscientemente te mete una presión con la que tienes que luchar todos los días, y es imposible no compararte, sobre todo cuando eres pequeño e inmaduro.

Luego, los estereotipos eran duros; porque yo no me considero el típico estereotipo y, más en esa época, había un cierto malinchismo muy peculiar. Después, lo más difícil fue el cambio. A mi generación le tocó vivir absolutamente toda la transición de la televisión abierta al inicio del streaming, y eso fue muy complicado, porque cuando ya

te hacías de un nombre y llegabas a cierto punto, de pronto todo cambiaba. Cambiaba constantemente, y entonces tenías que estar moviéndote todo el tiempo, porque si no, te quedabas».

¿Qué proyecto ha sido el más exigente a nivel actoral hasta ahora?

Mira, teatralmente hablando tengo dos: La Dalia Negra y ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, de Daniel Veronese, en teatro. En televisión, yo creo que Un refugio para el amor, donde interpreté a un personaje cuadrapléjico. Fue muy complicado, pero definitivamente representó un parteaguas en mi carrera. Y ahora, Genaro en Doménica Montero, por hacer un hombre de campo, ya que son personajes totalmente diferentes: meterle el acento, la forma de hablar, cómo camina… todo eso me requirió cierto riesgo, que al final fue muy beneficioso».

 

¿Cómo te gustaría que el público percibiera tu evolución como actor?

He tenido mucha fortuna y también me he preparado mucho para que a la gente le guste mi trabajo.

Creo que cada vez voy consiguiendo más eso que quiero que digan de mí: que soy un buen actor,

que soy persistente, que soy disciplinado, y eso me emociona mucho.

Mi sueño es que tanto el público como un productor, el día de mañana, digan: “Brandon Peniche

es garantía. Brandon Peniche te puede hacer el personaje que sea”.

Si pudieras hablar con el Brandon de hace 10 años, ¿qué consejo le darías?

Si hablara con el Brandon de hace diez años, le diría que no corra, que los tiempos de Dios son

perfectos y que siga como va. Que no hay nada más poderoso que la persistencia y la disciplina,

más allá del talento. Y que disfrute el camino, que no quiera llegar a algún lado, que disfrute el

proceso, porque ese es el verdadero sentido de todo».

 

Si tuvieras que elegir una frase que te haya marcado en tu camino profesional, ¿cuál sería y por qué?

Hay una frase que me gusta mucho, y me pasaron varias cosas en el camino que me hicieron sacar la casta. Dice: “Dile al que me cerró la puerta que le voy a venir a comprar la casa».

 

Platícanos, ¿qué podemos esperar de Genaro, este villano que estás interpretando en Doménica Montero?

Mira, Genaro es un personaje que, a pesar de ser machista, misógino, abusador y ventajoso, tiene un encanto muy peculiar. Mi tirada era que la gente, aunque lo odiara, también sintiera ese amor-odio hacia él. Eso tiene un encanto muy especial».

 

¿Qué fue lo más retador de construir a Genaro desde lo actoral?

 

Lo más retador de construir a Genaro, primero que nada, es que una persona de campo es totalmente diferente a una de ciudad; entonces el peso, las formas y los movimientos son distintos. Luego está la cuestión del acento, la manera de caminar, lo dicharachero que puede ser. Yo siempre he sido una persona de cierto ritmo, y el ritmo de ese personaje es totalmente diferente al mío. Lo complicado de hacer este tipo de personajes, que pueden rayar en el pastelazo o en lo cómico, es arriesgarse para que todo eso funcione».

¿Hay algo de Genaro que se parezca a Brandon, aunque sea mínimamente?

Genaro literalmente no se parece nada a mí. Yo creo que el único gusto que podría compartir con él es el amor por los caballos».

 

Con una agenda tan demandante, ¿cómo logras balancear tu vida profesional con tu bienestar personal?

Yo siempre lo digo: somos personas ordinarias con un trabajo extraordinario. Yo creo que es como cualquier otro trabajo. Cuando hay que estar en el trabajo, hay que estar al mil por ciento, y cuando hay que estar con la familia, también. La verdad, soy una persona que trabaja, se va a su casa, vuelve al trabajo y regresa a su casa. Soy alguien que ama profundamente su trabajo, que lo respeta, porque esta es una carrera que va muy de la mano con el ego, y yo sí trato de mantenerlo bastante alejado de mi vida. Trato de llevar esa balanza lo más equilibrada posible».

 

 

¿A quién admira Brandon Peniche, tanto en lo personal como en lo profesional?

Pues no admiro a alguien en específico. Admiro a toda la gente que, a pesar de las adversidades, no escucha a terceros y sigue su propio camino; gente que busca en sí misma su propia inspiración, personas persistentes que día a día tratan de ser mejores. Esa es la gente que admiro. No tengo a alguien en especial del que diga: “lo admiro”, porque creo que, para admirar a alguien, más allá de lo profesional, tendrías que conocerlo como persona. Hay muchas personas a las que les va muy bien y todo, pero son malos seres humanos, y eso es extraño».

 

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que la paternidad te ha regalado?

Hoy, el mayor aprendizaje que la paternidad me ha dado definitivamente ha sido descubrir mi mejor rol, mi mejor estado. Es increíble tener a alguien a quien educar, a quien enseñarle valores, formar personas sonrientes y de bien, y desgarrarte el alma para poderles dar lo mejor posible. Eso es muy, muy bonito y me llena el alma profundamente. No hay sentimiento más poderoso que ver a tus hijos y que te den ganas de llorar por el amor que sientes hacia ellos».

 

Mirando hacia el futuro, ¿qué meta personal o profesional te emociona más alcanzar?

Viendo a futuro, me gustaría poder terminar bien y solidificar la constructora que tengo, para que eso me permita, el día de mañana, escoger los proyectos en los que esté con mayor detalle. Me encantaría poder hacer tanto cosas de autor como proyectos festivaleros, es decir, cosas mucho más profundas, hablando actoralmente, que es lo que me encanta. Pero tampoco podemos dejar de ver que esto es un negocio. Entonces, para poder hacer eso, tengo que estar muy bien en el otro lado».

 

 

¿En qué otros proyectos te vamos a ver este 2026?

Voy a empezar un proyecto que se llama Hermanos Coraje. Esto va para finales de 2026, en el horario estelar de Televisa. Estoy muy emocionado porque es un melodrama que parte de tres hermanos. Regularmente, el 98% de los proyectos, hablando de melodrama, están basados en la mujer, y este está basado en los hombres. Entonces, está muy padre». Si tuvieras que compartir un decálogo de vida,

 

¿cuáles serían esas cosas indispensables que hoy rigen tu camino?

Ser buena persona, ser disciplinado, persistir sin descanso, seguir tus sueños, no permitir que terceros te distraigan, tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti, y amar y respetar a tu familia».