ANDRÉS PALACIOS: TALENTO, TRAYECTORIA Y MADUREZ
Andrés Palacios es uno de los actores más reconocidos y versátiles de la televisión mexicana. Con más de dos décadas de trayectoria, ha construido una carrera marcada por la disciplina, la evolución y la pasión por su profesión. A través de personajes memorables y grandes producciones, ha demostrado su capacidad para reinventarse y asumir nuevos retos, consolidándose como uno de los talentos más sólidos.
Andrés, mirando atrás, ¿cómo recuerdas tus primeros pasos en el medio y qué fue lo más difícil al, al iniciar tu carrera?

Recuerdo que al principio había que asistir a muchas audiciones, pruebas y castings. En aquella época, incluso conseguir material fotográfico de buena calidad y con una buena impresión era complicado. Sin embargo, uno de los mayores retos fue comprender que debía presentarme a muchas audiciones y que conseguir un proyecto no siempre sería fácil. Con el tiempo entendí algo fundamental: no se trata únicamente de lo que uno tiene, sabe o puede ofrecer como actor, sino de lo que están buscando para cada personaje. Al principio, es difícil de entenderlo y aceptarlo».
¿Qué proyecto ha sido el más exigente a nivel actoral hasta ahora?
Pues los teatrales. Me parece que los proyectos más exigentes son los que hemos compartido en el teatro. De inicio, por los meses de preparación, de ensayos, de análisis de texto, de construcción del personaje, la comprensión de la psicología y, bueno, luego la memoria también. Y eso, no ciclarse y tener que, al mismo tiempo, repetir tantas veces lo mismo, aunque no sucede igual, no necesariamente. Eso me resulta, pues sí, digamos que lo más exigente en general: el teatro»
Con el crecimiento de las plataformas de streaming, la forma de consumir historias ha cambiado por completo. ¿Cómo has vivido esta transformación como actor y qué oportunidades crees que ha abierto para la industria?
Pues son espacios o ventanas donde se pueden seguir compartiendo, creando y produciendo historias. Solo que van dirigidas, a lo mejor, a un público más contemporáneo, más familiarizado con la tecnología, cuyos medios de comunicación son el teléfono o una tablet. Porque todo suma. O sea, en realidad todos los espacios van sumando. Que yo sepa, no ha habido hasta hoy uno que sustituya al otro, ¿no? Como que más bien se va ampliando el catálogo de opciones para consumir contenidos audiovisuales, tanto de ficción como de entretenimiento.
¿Qué te inspira fuera de los foros y reflectores?
Pues me inspira ser observador, me inspira ver los detalles, lo que hay en la vida, lo que se presenta de forma natural. Salir a caminar al bosque o, no sé, apreciar las exposiciones en un museo. La vida, la vida en sí me resulta siempre muy inspiradora.

¿Cómo te gustaría que el público percibiera tu evolución como actor?
Bueno, hasta el día de hoy me gusta que hay una cierta versatilidad, porque he tenido oportunidad de interpretar de todo un poco, ¿no? Desde los esperados protagónicos, que son personajes virtuosos, algunos villanos no tan extremos, pero también antagonistas que han sido contrafiguras. Me gusta el concepto de que los actores somos para todo o para la mayoría, porque también es cierto que no todos los actores somos para todos los personajes ni para todas las historias. Por lo tanto, de lo que a mí me ha tocado hasta el día de hoy interpretar, sí, como un actor completo, 360, ¿no? Que trabajo tanto en teatro como en televisión, como en cine. Contamos melodramas, tragicomedias, sitcoms, dramedies, de todo, de todo un poco. Sí, creo que así: que se me recuerde como un actor versátil, 360 con una agenda tan demandante».
¿Cómo logras balancear tu vida profesional con tu bienestar personal?
Es por temporadas. No siempre es tan fácil y no siempre es tan difícil, porque de pronto puede ser muy intenso el proyecto en cuanto a la exigencia de los llamados, las funciones o la gira, pero también hay ciertos momentos donde, por decirlo de alguna manera, el agua vuelve a estar calmada.
Y ahí es donde aprovecho el tema del bienestar personal, que meramente tiene que ver con aprovechar el tiempo libre en los hobbies, las cosas que me gustan: salir a andar en bici, darle un poco a la jardinería. Esa terapia ocupacional me da bienestar, ¿no? Me da paz, me da paz mental, paz emocional y me entretengo».
¿A quién admira Andrés Palacios tanto en lo personal como en lo profesional?
El mayor aprendizaje hasta hoy, porque son muchos, pero creo que el principal es hacer el filtro de muchas cosas que consideraba retadoras o sumamente importantes y que, con la paternidad, se diluyeron. Porque lo que da la paternidad es entender que lo genuinamente importante es el tiempo de convivencia, de calidad, de ser maestro y alumno al mismo tiempo.

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que la paternidad te ha regalado?
Bueno, el mayor aprendizaje hasta hoy, porque son muchos, pero creo que el principal es hacer el filtro de muchas cosas que consideraba retadoras o sumamente importantes y que, con la paternidad, se diluyeron. Porque lo que da la paternidad es entender que lo genuinamente importante es el tiempo de convivencia, el tiempo de calidad, de ser maestro y alumno al mismo tiempo.
Si hoy tuvieras la oportunidad de detener el tiempo y conversar durante unos minutos con el Andrés de veinte años, ¿qué le agradecerías y qué le pedirías que hiciera diferente?
Pues agradecerle que no se rindió, que fue muy tenaz y muy claro de ideas para seguir el mapa de cómo cumplir los sueños. Y, de hacer algo diferente, pues le diría que no se desesperara, que el esquema o la naturaleza de esta industria es así y que hay que ser más paciente. Porque sé que fue paciente a los veinte años, pero tal vez podría ser, no sé si más paciente o menos desesperado, pero por ahí.
Si tuvieras que elegir una frase que te haya marcado en tu camino profesional, ¿cuál sería y por qué?
Creo que una frase es: «Yo lo hago, yo puedo, yo lo sé hacer». Es una frase que se conforma de otras tres, que sería eso, ¿no? ¿Y por qué? Porque hay que estar dispuestos, porque la disposición al trabajo, tanto personal como en equipo, es fundamental, más en esta industria.
¿Qué valores o cualidades crees que nunca deberían perder las nuevas generaciones de actores sin importar cómo cambie la industria?
Pues valores o cualidades, principalmente el compromiso, el respeto, el rigor, la disciplina, lo lúdico, la diversión, la confianza, la observación, la escucha, ser receptivos, aprender y confiar en lo que uno sabe hacer.
Si tuvieras que compartir un decálogo de vida, ¿cuáles serían esas cosas indispensables que hoy rigen tu camino?
Un decálogo, pues no sé si tenga las diez. Se debe parecer a lo anterior, a las características, ¿no?, o virtudes. Pero bueno, lo voy a citar una vez más. Tendría que ver con la disposición, el compromiso, la disciplina, el rigor, el trabajo en equipo, la generosidad, la empatía, el respeto, la diversión y el aprendizaje. Ahí están las diez.
Mirando hacia el futuro, ¿qué meta personal o profesional te emociona más alcanzar?
Es compleja esta respuesta, porque es difícil garantizar que hay un futuro, porque no sabemos, genuinamente no sabemos más que lo que está pasando ahora, en este momento, aquí y ahora; o sea, un día a la vez.
Pero, en una fantasía, en un imaginario, pues me parece que lo profesional va avanzando, ¿no? De alguna manera, me ha gustado la dinámica de dejarme sorprender por lo profesional. Y, en cuanto a lo personal, me parece que la unión familiar, aprender a dialogar antes de que sea demasiado tarde, en los conflictos familiares, ¿no?, particularmente. Y, pues, que existan, se descubran más herramientas para la salud en general.
¿En qué otros proyectos te vamos a ver en lo que queda de este 2026?
Realmente no sé si se vayan a estrenar este año, pero nos vamos a poder ver en plataforma digital, ¿no? Hablando de, que será en ViX, yo creo que se estrenará para el próximo año, y también en una telenovela. Pero bueno, eso lo sabremos más adelante.

